Barack Obama estuvo en Turbaco para noviembre del año pasado. El municipio robó miradas internacionales al apoyar de la mano de su ex alcalde Silvio Carrasquilla, la victoria presidencial del hawaiano. Y todavía las sigue robando.
Entre los adagios populares bolivarenses, alguna vez se escuchó que el Caribe sumergiría a Cartagena entre sus aguas, posicionando a Turbaco como su heredero citadino. Y es que hasta el municipio de Turbaco se ha elevado la marea turística que invade la ciudad por los últimos años.
Cartagena se ha convertido en el destino más seductor de América latina, según la guía turística Frommers, que ostenta el séptimo puesto como la única ciudad latinoamericana en un ranking de 12 destinos para visitar en el 2009, entre los que se destaca Ciudad del Cabo, Berlín y Estambul, entre otros.
La ciudad atrae no sólo por su ambiente tropical y su historia colonial, pues se está evidenciando que mientras el turista que arriba por vez primera sólo llega a conocer el estándar turístico protocolario, hay otro grupo de viajeros que regresa a Cartagena seducido por otro tipo de actividades fuera del casco urbano.
De allí surge la reivindicación de Turbaco, a estas alturas más barrio que municipio. 20 minutos separan de la ciudad a su atmósfera campestre, a sus paisajes de ensueño; la tranquilidad de sus zonas verdes y su biodiversidad, los volcanes de lodo, el Jardín Botánico Guillermo Piñeres, sus grandes restaurantes temáticos, los centros recreacionales y haciendas, las casas de descanso y de eventos, el famoso comando de Barack Obama y sobre todo la calidez de su gente, asentados en los suelos de la tribu Yurbaco.
Ecoturismo y naturaleza
Magdalena Lara tiene 50 años viviendo en Turbaco, que ya cumple 120 desde su fundación –1889-. Del tiempo que lleva en el municipio, reconoce que sólo tres veces ha visitado el Jardín Botánico Guillermo Piñeres, ubicado en el sector de Matute. El mes pasado asistió con una sobrina. “Es bastante encantador el ambiente de este Jardín. Hay diferentes especies de plantas y flores que brotan aromas sensacionales con los manantiales y arroyos. De verdad se siente mucha paz en este lugar”.
Desde el 2004, la Caja de Compensación Familiar -Comfenalco- administra el jardín que María Jiménez creó en 1978 en honor a su conyugue, con el auspicio del Banco de la República. El jardín tiene muchos senderos en los cuales se observan aproximadamente 12.600 ejemplares de plantas, resultado de exploraciones en la costa Caribe que se condensan en proyectos como el inventario de la Flora de la Costa Atlántica y la Flora Vascular del Departamento de Bolívar.
Recorrer el jardín Botánico es una experiencia hermosa y extrasensorial. Un suave recorrido por todas las fragancias que emergen de las flores, la tierra y las plantas; el retumbar del agua que brota por los manantiales y arroyitos y se mezcla entre los caminos de bosque nativo que se extiende por aproximadamente 2 mil metros, hacen de esta visita una de las recomendadas cuando se piensa en Turbaco como epicentro eco-turístico.
Diversión y gourmet
Turbaco también posee una gran variedad en centros recreacionales, casas de eventos, haciendas, clubes y restaurantes de todo tipo para disfrutar en familia.
Entre éstos se encuentran por tradición los centros recreacionales Los Lagos, Matute y la Casa de Eventos Plan Parejo. El Club Campestre congrega semanalmente a cientos de familias Cartageneras que disfrutan de eventos y deportes como el golf, el tennis y la natación. Y restaurantes como la Costilla de Adán, que ofrecen suculentas parrilladas.
Lodoterapia Volcánica
El municipio a su vez es famoso por la peculiaridad de su suelo fértil, ése que ha hecho protestar a cientos de habitantes de su barrio vecino “El Rodeo”, por los movimientos volcánicos que amenazan la estabilidad de sus casas, explosiones de aire descritas por el científico explorador Alexander Von Humboldt en su visita a Turbaco de hace dos siglos.
Sí. Según el Plan de Ordenamiento Territorial de Bolívar, tanto en Cartagena como en ciertas zonas de Turbaco e inmediaciones de Galerazamba, se ha producido el fenómeno de los volcanes de lodo. Turbaco tiene aproximadamente 52 pequeños volcanes, la mayoría activos, con alturas hasta de 12 metros y diámetro de la base hasta de 50 metros.
Según la Biblioteca Luis Ángel Arango, Humboldt visitó los volcanes de Turbaco en abril de 1801. “Los volcanes de Turbaco son un lugar desierto y desolado en medio de la selva, en donde no crece ningún arbusto en una extensión de 800 pies… es un lugar de barro grisoso, de arcilla que está en todas partes formando costras de cinco y seis lados… Sobre esta capa de arcilla se levantan muchos conos grandes y pequeños de formas maravillosas”.
Sin embargo, no es a partir de las exploraciones de Humboldt que los “volcancitos” de Turbaco han adquirido fama por los curiosos que llegan a verlos, entre otras cosas, por las virtudes medicinales y estéticas de la “lodoterapia”. Sino por la reciente alerta mediática de los habitantes del Rodeo, que aún conviven con los volcanes esperando una respuesta de reubicación.
De acuerdo con el geólogo M. M. Chariguin, los volcanes o manantiales de lodo, son muy frecuentes en las regiones en donde existen yacimientos petrolíferos. ¿Existirá alguno en Turbaco? El tiempo lo dirá.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
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