miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ángeles por un día

Realmente no fue un solo día. Cada domingo asistiendo al culto de “Papi” resultaba igual. Ni siquiera el traje elegante y el cutis grasoso de este señor cambiaron “calqueo” tras “calqueo”. Tampoco sus reclamos hacia el Papa o sus juicios homofóbicos a los sacerdotes católicos.

La ceremonia semanal del ministerio Creciendo en Gracia, que se celebra los miércoles en la noche con transmisión en directo y repetición el domingo temprano, reunía en un modesto salón del Hotel San Nicolás, a un virtual seudo Cristo con su rebaño aproximado de trescientos cartageneros, que hoy se congregan en la Calle de la Factoría.

Jesucristo hombre, el anticristo o José Luis De Jesús Miranda, mejor conocido por sus fieles como “Papi”, se manifiesta en la ciudad a través del “Video Beam” con un discurso homogéneo y peyorativo de la religión, emanante de su húmedo rostro insinuado por la frente alopécica aplacada constantemente con un pañuelo fino, que bien combina con las esclavas, anillos y toda la lujosa indumentaria, que asegura, proviene del amor de sus seguidores.

Tuve la oportunidad de conocer a Papi y a sus seguidores en La Heroica, sumergida con varios compañeros en la peculiar ceremonia de Creciendo en Gracia, en instantes similar a una barra brava.

¡Mamita rica!

Caminando por la plazoleta de Telecom, a eso de las 10 de la mañana, próximas a entrar al hotel, fuimos víctimas de acosos sexo-textuales propinados por hombres no tan agraciados, oscilantes entre los veinte y cuarenta años, de vocabulario desmedido, y casualmente miembros del ministerio.

“Uyyy diosas, mamitas ricas, están como pa’...”, decían estos sujetos cuyos ojos lujuriosos por desgracia nos volvían a mirar con la misma intensidad durante el inicio de la ceremonia. Jassir y Mauricio poco hicieron para defendernos, pues abstraídos ante un colectivo que afirma no ser pecador basados en un nuevo pacto bíblico – luego de la crucifixión de Cristo el pecado fue erradicado de la tierra por completo- es mejor atenerse a la tolerancia.

Los cinco jugamos de visitantes contra un oponente sumamente radical, que por cierto presentaba abiertamente una apatía contra la prensa y los medios de comunicación tradicionalistas.

Al ingresar al segundo piso del San Nicolás, se percibe un ambiente bastante peculiar. Un olor penetrante en ocasiones a comida rancia, las paredes brillantes entre el acrílico y la mugre, la repartición extraña del espacio; baños próximos a un “lobby” sencillo, pasillos estrechos, y un comedero atestado de huéspedes cachacos en una mixtura con los hijos de José Luis, que por cierto miraban con recelo a los aprendices que acudieron a la investigación de su ministerio. Quiero decir a nosotros.

Ángeles vulgares


Un centinela de mediana estatura con aspecto grotesco simulado por su expresión de rudeza, de traje entero y lentes oscuros que quizás oculten su mirada inquisidora, es quien cuida el ingreso a la ceremonia revisando con el uso de un detector, los cuerpos y objetos de los asistentes, dejando siempre manifiesto en su cuello el tatuaje “salvos siempre salvos”, 666.

Inmediato al centinela generalmente colindan un par de señoras maquilladas cual festejo, que reciben a la congregación con un apretón de manos, una sonrisa generosa y las palabras sacras “Bendecido seas hermano mío. Tú eres un ángel de gracia”.

¡Barbaridad! expresaba Jacqueline indignada por su supuesta impecabilidad y su nuevo status angelical. Tuvimos el honor de compartir durante varios días con los sujetos más perfectos de Cartagena, los portadores de la súper raza.

Una vez superado el proceso de vigilancia y santificación, se recomienda, si es usted periodista, que en los siguientes noventa minutos que demora el culto, utilice el yelmo y la armadura, para neutralizar la habitual oleada ultra ofensiva contra los medios y los sectores católico-evangélicos, que vociferan estos ángeles vulgares.

Oh’ sorpresa

Parece ser que todos los hijos de Miranda se conocen entre sí. Quizás nunca pasamos desapercibidos. Sin pretensiones de clasismo, nos cuestionamos durante nuestras visitas sobre el tipo de personas que acudía al culto de Jesucristo hombre. Por ello, aquel miércoles en el que encuestamos a varios “gentiles” o incircuncisos –para ellos supuesta iglesia levantada por el apóstol Pablo, que no sigue los preceptos de la ley, equivaliendo a validar el pecado- nos llevamos una gran sorpresa.

Abogados, fotógrafos, comerciantes, músicos, médicos, niños, universitarios, ancianos, desempleados, todo tipo de gente con ciertos niveles académicos, pertenece al ministerio. Pero ¿cómo pueden creerle a este farsante? Es lo que se preguntaría un cristiano del común. Lo cierto es que los hijos de Miranda aparentan mucha convicción ante su fe, hasta el punto del fanatismo, como el que refleja un joven con el 666 tatuado en su frente.

Estas son personas como usted y como yo, algunas con dificultades económicas, otras con excelentes niveles de vida. Lo que los une con Miranda no es producto de un engaño, ni de una conspiración satánica, es el amor y la identificación que han logrado con su líder. ¡Abba Padre!

Hora del show

Sí, show. Cuando inicia la ceremonia se siente un ambiente festivo pero a la vez solemne. Los encargados de la transmisión han enlazado la señal con Miami. El video Beam comienza a entretener. Aparecen imágenes de un coro ‘gospel’ liderado por Martita Roca, la superestrella del ministerio, que incluso grabó la película “Love for rent” (Amor en alquiler). Los asistentes se estremecen al unísono de las alabanzas. Bailan, aplauden, ríen, cantan, miran al cielo raso, se abrazan, pero lo más gracioso es el ruido que hacen simulando encontrarse que sé yo, en un partido de fútbol o imitando a un perro con rabia “¡Jufg, Jufg, Jufg, juufg!”.

Aún hoy mis compañeros y yo no hemos podido comprender la magnitud de esa expresión inusual de alabanza, que se oye con intermitencia en la ceremonia curiosamente vociferada sólo por hombres. La anterior sesión inicial demora alrededor de media hora.

Inmediato a la bienvenida ‘gospel’, si es miércoles prosigue el apóstol de apóstoles Rafael Encarnación (en pantalla), si es domingo el pastor local Oscar Urueta (personalmente). Ambos informan sobre las cuestiones importantes del ministerio, entre otras buenas nuevas como “hermanos aplaudamos por el saboteo que le vamos a hacer al perro de Maledicto (Benedicto) en Brasil” o “En X pueblo colombiano han quitado la señal de Enlace para pasar la de Telegracia”. Por lo general también reproducen un video semanal de cualquier reportaje periodístico relevante, la mayoría de oposición, generando en la congregación sentimientos repulsivos contra la labor periodística. Desde este punto comenzó nuestra incomodidad.

Sembrar para que la palabra corra


Sembrar es para los de Creciendo en Gracia, lo que la paz es a los católicos. Es la máxima expresión del amor hacia su Dios hombre. Las mismas señoras acicaladas que santificaron al ingreso a los chicos, los excluyeron después de la siembra. “Y qué buena exclusión” pensé. La siembra no es más que la repartición de un sobre, con el que los fieles demuestran cuantitativamente cuanto aman a su Dios.

El momento de sembrar es tan importante para este ministerio que inclusive emplean la siembra “online”, para aquellos que “calquean” desde sus computadores, y deseen consignarle a “Papi” mediante sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito.

“Dios se encarna en la vida de nuestro Apóstol José Luis De Jesús Miranda para recibir los diezmos de sus hijos…”, asegura Urueta.

El Calqueo

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española no contempla este término. Acuñado por Creciendo en Gracia para designar la ministración de la palabra, el calqueo contempla la prédica semanal que realiza el hijo del hombre en vivo y en directo, en la que destaca citas bíblicas de su evangelio permitido –incircunciso- interpretándolas a su manera en pleno contraste con la actualidad –descontextualizando los libros que se hicieron en aquellos tiempos-, con el fin de crear imaginarios colectivos que cimenten su ideología.

Era la primera vez que acudíamos a la ceremonia. Sensaciones temerosas invadían nuestros cuerpos. El pastor conocía de antemano el motivo de la visita. Por ello la incertidumbre de si el calqueo emitido aquel día fue programado o casual, emergió cuando abrumados nos vimos juntos en la India Catalina esperando el bus.

La imagen que de Papi nos forjamos fue permeada por la violencia manifiesta en sus palabras independientemente de la certeza o yerro de su doctrina. Ese día el Anticristo estaba furioso con los periodistas porque conspiraban en su contra en Guatemala. Para colmo hubo un momento previo en el que Urueta invitó a que los nuevos asistentes se levantaran y expresaran el porqué de su presencia. Solamente Jassir se puso en pie. Los demás, ahogados en pánico, luego de escuchar vehementes ofensas en contra de nuestras creencias religiosas decidimos permanecer anónimos. Ese calqueo fue recargado de sátiras al periodismo, quizás por ser el oficio de los cinco intrusos.

Pasaron días y otras ceremonias para darnos cuenta que ese calqueo no fue provocado, pues José Luis casi siempre se refiere a lo mismo: Ofensas a sus opositores y una retórica egocéntrica, casi proselitista, de su ministerio.

Durante la ceremonia, más en el calqueo, los fieles usan con frecuencia las siguientes expresiones: ‘Lo recibo’, como una voz de apoyo. ‘Todo está bien’, que hace parte de su doctrina de confesión positiva. ‘Abba Padre’, en referencia a Miranda, teniendo ambas igual significado. Y el tan mencionado ladrido de perro que no sé como escribir, “¡Jufg, Jufg, Jufg, juufg!”.

La partida

Conocimos a Jesucristo hombre en el esplendor de su virtualidad. Para acercársele no fue necesaria una oración en la almohada o buscarlo en el silencio. Para él eso es historia patria. Contactarlo hizo parte de una relación económica. Sólo bastó con ir a su sitio exclusivo de culto o conectarse a la Internet. Sin embargo, para toda su comunidad fiel, encontrarlo a veces implica contribuir a su industria religiosa. Bajar sus enseñanzas, comprar sus DVD’s y producciones, sembrar para su ministerio, adquirir TV cable. Me pregunto cómo haría alguien sin muchos recursos para acercarse a Neo Cristo. En fin.

Terminado el calqueo, los cinco intrusos y algunos de sus hijos evacuaron el salón. Los que permanecieron, escucharon otra sesión de alabanza e interactuaron con sus hermanos ángeles. Apagado el video beam terminaba la función. Al salir del hotel, los cinco volvimos a ser mortales.

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