miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ángeles por un día

Realmente no fue un solo día. Cada domingo asistiendo al culto de “Papi” resultaba igual. Ni siquiera el traje elegante y el cutis grasoso de este señor cambiaron “calqueo” tras “calqueo”. Tampoco sus reclamos hacia el Papa o sus juicios homofóbicos a los sacerdotes católicos.

La ceremonia semanal del ministerio Creciendo en Gracia, que se celebra los miércoles en la noche con transmisión en directo y repetición el domingo temprano, reunía en un modesto salón del Hotel San Nicolás, a un virtual seudo Cristo con su rebaño aproximado de trescientos cartageneros, que hoy se congregan en la Calle de la Factoría.

Jesucristo hombre, el anticristo o José Luis De Jesús Miranda, mejor conocido por sus fieles como “Papi”, se manifiesta en la ciudad a través del “Video Beam” con un discurso homogéneo y peyorativo de la religión, emanante de su húmedo rostro insinuado por la frente alopécica aplacada constantemente con un pañuelo fino, que bien combina con las esclavas, anillos y toda la lujosa indumentaria, que asegura, proviene del amor de sus seguidores.

Tuve la oportunidad de conocer a Papi y a sus seguidores en La Heroica, sumergida con varios compañeros en la peculiar ceremonia de Creciendo en Gracia, en instantes similar a una barra brava.

¡Mamita rica!

Caminando por la plazoleta de Telecom, a eso de las 10 de la mañana, próximas a entrar al hotel, fuimos víctimas de acosos sexo-textuales propinados por hombres no tan agraciados, oscilantes entre los veinte y cuarenta años, de vocabulario desmedido, y casualmente miembros del ministerio.

“Uyyy diosas, mamitas ricas, están como pa’...”, decían estos sujetos cuyos ojos lujuriosos por desgracia nos volvían a mirar con la misma intensidad durante el inicio de la ceremonia. Jassir y Mauricio poco hicieron para defendernos, pues abstraídos ante un colectivo que afirma no ser pecador basados en un nuevo pacto bíblico – luego de la crucifixión de Cristo el pecado fue erradicado de la tierra por completo- es mejor atenerse a la tolerancia.

Los cinco jugamos de visitantes contra un oponente sumamente radical, que por cierto presentaba abiertamente una apatía contra la prensa y los medios de comunicación tradicionalistas.

Al ingresar al segundo piso del San Nicolás, se percibe un ambiente bastante peculiar. Un olor penetrante en ocasiones a comida rancia, las paredes brillantes entre el acrílico y la mugre, la repartición extraña del espacio; baños próximos a un “lobby” sencillo, pasillos estrechos, y un comedero atestado de huéspedes cachacos en una mixtura con los hijos de José Luis, que por cierto miraban con recelo a los aprendices que acudieron a la investigación de su ministerio. Quiero decir a nosotros.

Ángeles vulgares


Un centinela de mediana estatura con aspecto grotesco simulado por su expresión de rudeza, de traje entero y lentes oscuros que quizás oculten su mirada inquisidora, es quien cuida el ingreso a la ceremonia revisando con el uso de un detector, los cuerpos y objetos de los asistentes, dejando siempre manifiesto en su cuello el tatuaje “salvos siempre salvos”, 666.

Inmediato al centinela generalmente colindan un par de señoras maquilladas cual festejo, que reciben a la congregación con un apretón de manos, una sonrisa generosa y las palabras sacras “Bendecido seas hermano mío. Tú eres un ángel de gracia”.

¡Barbaridad! expresaba Jacqueline indignada por su supuesta impecabilidad y su nuevo status angelical. Tuvimos el honor de compartir durante varios días con los sujetos más perfectos de Cartagena, los portadores de la súper raza.

Una vez superado el proceso de vigilancia y santificación, se recomienda, si es usted periodista, que en los siguientes noventa minutos que demora el culto, utilice el yelmo y la armadura, para neutralizar la habitual oleada ultra ofensiva contra los medios y los sectores católico-evangélicos, que vociferan estos ángeles vulgares.

Oh’ sorpresa

Parece ser que todos los hijos de Miranda se conocen entre sí. Quizás nunca pasamos desapercibidos. Sin pretensiones de clasismo, nos cuestionamos durante nuestras visitas sobre el tipo de personas que acudía al culto de Jesucristo hombre. Por ello, aquel miércoles en el que encuestamos a varios “gentiles” o incircuncisos –para ellos supuesta iglesia levantada por el apóstol Pablo, que no sigue los preceptos de la ley, equivaliendo a validar el pecado- nos llevamos una gran sorpresa.

Abogados, fotógrafos, comerciantes, músicos, médicos, niños, universitarios, ancianos, desempleados, todo tipo de gente con ciertos niveles académicos, pertenece al ministerio. Pero ¿cómo pueden creerle a este farsante? Es lo que se preguntaría un cristiano del común. Lo cierto es que los hijos de Miranda aparentan mucha convicción ante su fe, hasta el punto del fanatismo, como el que refleja un joven con el 666 tatuado en su frente.

Estas son personas como usted y como yo, algunas con dificultades económicas, otras con excelentes niveles de vida. Lo que los une con Miranda no es producto de un engaño, ni de una conspiración satánica, es el amor y la identificación que han logrado con su líder. ¡Abba Padre!

Hora del show

Sí, show. Cuando inicia la ceremonia se siente un ambiente festivo pero a la vez solemne. Los encargados de la transmisión han enlazado la señal con Miami. El video Beam comienza a entretener. Aparecen imágenes de un coro ‘gospel’ liderado por Martita Roca, la superestrella del ministerio, que incluso grabó la película “Love for rent” (Amor en alquiler). Los asistentes se estremecen al unísono de las alabanzas. Bailan, aplauden, ríen, cantan, miran al cielo raso, se abrazan, pero lo más gracioso es el ruido que hacen simulando encontrarse que sé yo, en un partido de fútbol o imitando a un perro con rabia “¡Jufg, Jufg, Jufg, juufg!”.

Aún hoy mis compañeros y yo no hemos podido comprender la magnitud de esa expresión inusual de alabanza, que se oye con intermitencia en la ceremonia curiosamente vociferada sólo por hombres. La anterior sesión inicial demora alrededor de media hora.

Inmediato a la bienvenida ‘gospel’, si es miércoles prosigue el apóstol de apóstoles Rafael Encarnación (en pantalla), si es domingo el pastor local Oscar Urueta (personalmente). Ambos informan sobre las cuestiones importantes del ministerio, entre otras buenas nuevas como “hermanos aplaudamos por el saboteo que le vamos a hacer al perro de Maledicto (Benedicto) en Brasil” o “En X pueblo colombiano han quitado la señal de Enlace para pasar la de Telegracia”. Por lo general también reproducen un video semanal de cualquier reportaje periodístico relevante, la mayoría de oposición, generando en la congregación sentimientos repulsivos contra la labor periodística. Desde este punto comenzó nuestra incomodidad.

Sembrar para que la palabra corra


Sembrar es para los de Creciendo en Gracia, lo que la paz es a los católicos. Es la máxima expresión del amor hacia su Dios hombre. Las mismas señoras acicaladas que santificaron al ingreso a los chicos, los excluyeron después de la siembra. “Y qué buena exclusión” pensé. La siembra no es más que la repartición de un sobre, con el que los fieles demuestran cuantitativamente cuanto aman a su Dios.

El momento de sembrar es tan importante para este ministerio que inclusive emplean la siembra “online”, para aquellos que “calquean” desde sus computadores, y deseen consignarle a “Papi” mediante sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito.

“Dios se encarna en la vida de nuestro Apóstol José Luis De Jesús Miranda para recibir los diezmos de sus hijos…”, asegura Urueta.

El Calqueo

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española no contempla este término. Acuñado por Creciendo en Gracia para designar la ministración de la palabra, el calqueo contempla la prédica semanal que realiza el hijo del hombre en vivo y en directo, en la que destaca citas bíblicas de su evangelio permitido –incircunciso- interpretándolas a su manera en pleno contraste con la actualidad –descontextualizando los libros que se hicieron en aquellos tiempos-, con el fin de crear imaginarios colectivos que cimenten su ideología.

Era la primera vez que acudíamos a la ceremonia. Sensaciones temerosas invadían nuestros cuerpos. El pastor conocía de antemano el motivo de la visita. Por ello la incertidumbre de si el calqueo emitido aquel día fue programado o casual, emergió cuando abrumados nos vimos juntos en la India Catalina esperando el bus.

La imagen que de Papi nos forjamos fue permeada por la violencia manifiesta en sus palabras independientemente de la certeza o yerro de su doctrina. Ese día el Anticristo estaba furioso con los periodistas porque conspiraban en su contra en Guatemala. Para colmo hubo un momento previo en el que Urueta invitó a que los nuevos asistentes se levantaran y expresaran el porqué de su presencia. Solamente Jassir se puso en pie. Los demás, ahogados en pánico, luego de escuchar vehementes ofensas en contra de nuestras creencias religiosas decidimos permanecer anónimos. Ese calqueo fue recargado de sátiras al periodismo, quizás por ser el oficio de los cinco intrusos.

Pasaron días y otras ceremonias para darnos cuenta que ese calqueo no fue provocado, pues José Luis casi siempre se refiere a lo mismo: Ofensas a sus opositores y una retórica egocéntrica, casi proselitista, de su ministerio.

Durante la ceremonia, más en el calqueo, los fieles usan con frecuencia las siguientes expresiones: ‘Lo recibo’, como una voz de apoyo. ‘Todo está bien’, que hace parte de su doctrina de confesión positiva. ‘Abba Padre’, en referencia a Miranda, teniendo ambas igual significado. Y el tan mencionado ladrido de perro que no sé como escribir, “¡Jufg, Jufg, Jufg, juufg!”.

La partida

Conocimos a Jesucristo hombre en el esplendor de su virtualidad. Para acercársele no fue necesaria una oración en la almohada o buscarlo en el silencio. Para él eso es historia patria. Contactarlo hizo parte de una relación económica. Sólo bastó con ir a su sitio exclusivo de culto o conectarse a la Internet. Sin embargo, para toda su comunidad fiel, encontrarlo a veces implica contribuir a su industria religiosa. Bajar sus enseñanzas, comprar sus DVD’s y producciones, sembrar para su ministerio, adquirir TV cable. Me pregunto cómo haría alguien sin muchos recursos para acercarse a Neo Cristo. En fin.

Terminado el calqueo, los cinco intrusos y algunos de sus hijos evacuaron el salón. Los que permanecieron, escucharon otra sesión de alabanza e interactuaron con sus hermanos ángeles. Apagado el video beam terminaba la función. Al salir del hotel, los cinco volvimos a ser mortales.

Turbaco sí está robando miradas

Barack Obama estuvo en Turbaco para noviembre del año pasado. El municipio robó miradas internacionales al apoyar de la mano de su ex alcalde Silvio Carrasquilla, la victoria presidencial del hawaiano. Y todavía las sigue robando.

Entre los adagios populares bolivarenses, alguna vez se escuchó que el Caribe sumergiría a Cartagena entre sus aguas, posicionando a Turbaco como su heredero citadino. Y es que hasta el municipio de Turbaco se ha elevado la marea turística que invade la ciudad por los últimos años.

Cartagena se ha convertido en el destino más seductor de América latina, según la guía turística Frommers, que ostenta el séptimo puesto como la única ciudad latinoamericana en un ranking de 12 destinos para visitar en el 2009, entre los que se destaca Ciudad del Cabo, Berlín y Estambul, entre otros.

La ciudad atrae no sólo por su ambiente tropical y su historia colonial, pues se está evidenciando que mientras el turista que arriba por vez primera sólo llega a conocer el estándar turístico protocolario, hay otro grupo de viajeros que regresa a Cartagena seducido por otro tipo de actividades fuera del casco urbano.

De allí surge la reivindicación de Turbaco, a estas alturas más barrio que municipio. 20 minutos separan de la ciudad a su atmósfera campestre, a sus paisajes de ensueño; la tranquilidad de sus zonas verdes y su biodiversidad, los volcanes de lodo, el Jardín Botánico Guillermo Piñeres, sus grandes restaurantes temáticos, los centros recreacionales y haciendas, las casas de descanso y de eventos, el famoso comando de Barack Obama y sobre todo la calidez de su gente, asentados en los suelos de la tribu Yurbaco.

Ecoturismo y naturaleza

Magdalena Lara tiene 50 años viviendo en Turbaco, que ya cumple 120 desde su fundación –1889-. Del tiempo que lleva en el municipio, reconoce que sólo tres veces ha visitado el Jardín Botánico Guillermo Piñeres, ubicado en el sector de Matute. El mes pasado asistió con una sobrina. “Es bastante encantador el ambiente de este Jardín. Hay diferentes especies de plantas y flores que brotan aromas sensacionales con los manantiales y arroyos. De verdad se siente mucha paz en este lugar”.

Desde el 2004, la Caja de Compensación Familiar -Comfenalco- administra el jardín que María Jiménez creó en 1978 en honor a su conyugue, con el auspicio del Banco de la República. El jardín tiene muchos senderos en los cuales se observan aproximadamente 12.600 ejemplares de plantas, resultado de exploraciones en la costa Caribe que se condensan en proyectos como el inventario de la Flora de la Costa Atlántica y la Flora Vascular del Departamento de Bolívar.

Recorrer el jardín Botánico es una experiencia hermosa y extrasensorial. Un suave recorrido por todas las fragancias que emergen de las flores, la tierra y las plantas; el retumbar del agua que brota por los manantiales y arroyitos y se mezcla entre los caminos de bosque nativo que se extiende por aproximadamente 2 mil metros, hacen de esta visita una de las recomendadas cuando se piensa en Turbaco como epicentro eco-turístico.

Diversión y gourmet

Turbaco también posee una gran variedad en centros recreacionales, casas de eventos, haciendas, clubes y restaurantes de todo tipo para disfrutar en familia.

Entre éstos se encuentran por tradición los centros recreacionales Los Lagos, Matute y la Casa de Eventos Plan Parejo. El Club Campestre congrega semanalmente a cientos de familias Cartageneras que disfrutan de eventos y deportes como el golf, el tennis y la natación. Y restaurantes como la Costilla de Adán, que ofrecen suculentas parrilladas.

Lodoterapia Volcánica

El municipio a su vez es famoso por la peculiaridad de su suelo fértil, ése que ha hecho protestar a cientos de habitantes de su barrio vecino “El Rodeo”, por los movimientos volcánicos que amenazan la estabilidad de sus casas, explosiones de aire descritas por el científico explorador Alexander Von Humboldt en su visita a Turbaco de hace dos siglos.

Sí. Según el Plan de Ordenamiento Territorial de Bolívar, tanto en Cartagena como en ciertas zonas de Turbaco e inmediaciones de Galerazamba, se ha producido el fenómeno de los volcanes de lodo. Turbaco tiene aproximadamente 52 pequeños volcanes, la mayoría activos, con alturas hasta de 12 metros y diámetro de la base hasta de 50 metros.

Según la Biblioteca Luis Ángel Arango, Humboldt visitó los volcanes de Turbaco en abril de 1801. “Los volcanes de Turbaco son un lugar desierto y desolado en medio de la selva, en donde no crece ningún arbusto en una extensión de 800 pies… es un lugar de barro grisoso, de arcilla que está en todas partes formando costras de cinco y seis lados… Sobre esta capa de arcilla se levantan muchos conos grandes y pequeños de formas maravillosas”.

Sin embargo, no es a partir de las exploraciones de Humboldt que los “volcancitos” de Turbaco han adquirido fama por los curiosos que llegan a verlos, entre otras cosas, por las virtudes medicinales y estéticas de la “lodoterapia”. Sino por la reciente alerta mediática de los habitantes del Rodeo, que aún conviven con los volcanes esperando una respuesta de reubicación.

De acuerdo con el geólogo M. M. Chariguin, los volcanes o manantiales de lodo, son muy frecuentes en las regiones en donde existen yacimientos petrolíferos. ¿Existirá alguno en Turbaco? El tiempo lo dirá.

El amor se riega en el Parque de las Flores

Hace días fui por un jugo de mora al Parque de las Flores, el que queda en la avenida Venezuela a la altura del CitiBank.

Imaginé que así debe oler el cielo. Hay aproximadamente 47 módulos en los que se venden distintas especies de flores, aquellas delicadas partes reproductivas de las plantas espermatofitas o fanerógamas.

Admito que poco me gustan. Sí, son bellas y fragantes, pero el centro del girasol parece un estropajo y me recuerda no sé por qué, ese rapé mariposa con el cual tengo serios traumas, y los cartuchos, tan raros y duros, que me cuesta entender por qué son tan apetecidos por las suegras y solteronas en los protocolos nupciales. Y no me refiero al blanco de su hoja.

Sin embargo siempre me agradaron los tulipanes. Quizá porque nunca he sentido el olor que se desvanece lentamente tras su muerte, como si Dios los hubiese puesto para recordarnos lo efímero de la belleza y de nuestra vida misma. Por eso no disfruto de sus pétalos frágiles, desprendidos uno a uno por enamorados y despechados, o bien, marchitos en los adioses de las coronas fúnebres.

Al pagar el jugo caminé por ese espacio, no tan grande, que comparten sujetos que expiden actas y extrajuicios con sus máquinas de escribir. Vendedores de minutos, de jugos, de tintos, de celulares, todos bajo la sombra del gran árbol de bonga que protege a sus frágiles compañeras.

“Ellos no tienen porqué estar aquí, están informalmente. Los de las máquinas y otros están dentro del parque pero no pertenecen a la corporación”, me comentó Alfonso Reyes, presidente de la Corporación de Vendedores de Flores –Corvepaflor- mientras terminaba su almuerzo.

Según Reyes, el parque fue organizado en 1983 por varios comerciantes que se dedicaban a la venta exclusiva de flores. Francisco Julián Lopera es uno de ellos. Su floristería Isis es de gran tradición en el sector.

“El 30 de agosto, hace cinco años, pasamos a ser vendedores formales con la remodelación del parque que tiene 47 módulos, entre los que entraron hace pocos años, 10 ventas de jugos y de discos”, asegura Lopera. Y seguí mi recorrido por el tramo central del parque.

Ahí estaban las margaritas, los lirios, violetas, jazmines, pompones y claveles, cada una con un colorido especial, esperando ser compradas. Se pueden conseguir flores de quinientos pesos -un girasol-, hasta los arreglos más elaborados que pueden costar 20 mil pesos, dependiendo de su complejidad.

“A nosotros nos gusta ayudar a la gente, cobramos barato”, decía Marlene Martínez, de la floristería Marle. “Compran mucho para matrimonios, primeras comuniones, arreglos, centros de mesa y decoraciones”, y por un infortunio rutinario, flores para despedir a un ser querido. Algunas de ellas mueren sin ser compradas, por eso también las venden sintéticas.

Marlene arreglaba unas rosas. Las regaba y cercenaba sus porciones marchitas. Una señora preguntaba por claveles que la “seño” de su hijo le mandó a comprar. La morena se decidió por las rosas. Aquellas rojas me traían un recuerdo.

Lavaba los platos a eso de las seis. Cumplía meses con él. Por tanto esperaba algo especial. A mí me dieron rosas. Un ramo de unas doce envuelto en un papel tornasolado y la sonrisa de él esperando mi rostro sorprendido. Lo más que pude hacer fue regalarle un beso y unas gracias de cartón.

Mi madre cuidó de ellas. Las metió en un jarrón con agua. Debió ser de esa que se trae de la Iglesia pues aquellas rosas vivieron hasta estos días, cuando por vainas del partido liberal -como dice mi papá-, sacudía ese libro empolvado que entre sus páginas conservaba la fragancia tenue de la flor que un día creció, y tiñó de carmín las hojas que se la llevaron e hicieron de ella un fósil perfecto.

Pareciese que esa rosa me esperaba todos estos años. Cuando tomé su tallo inerte, toda la gracia se desplomó. Las flores viven de amor. Ella percibió el sinsentido de su prolongación en esas hojas, que ya no eran más el recuerdo de un viejo amante. Y al sentir esa soledad, ese olvido por el otro, no tuvo más remedio que echarse a la muerte, ahora sí para siempre.

Por eso me resisto tanto a ellas. A ese encanto que desaparece tan rápido como el amor. La próxima vez que reciba una flor, ojalá obtenida de ese parque fragante, espero que sí sea para siempre.

El paraíso tiene forma de rosario

Para llegar al paraíso no es necesaria la redención. Basta con tomar una lancha rápida desde el Muelle de la Bodeguita, ser bendecido por la solitaria Virgen del Carmen, que acompaña a los transeúntes, y entrar al exótico rosario coralino que adorna al Caribe colombiano en su inmensidad.

El lugar es majestuoso. Aproximadamente 43 islas, islotes, y escollos de origen volcánico-coralino conforman el archipiélago de Las Islas Del Rosario, uno de los Parques Naturales del Caribe colombiano, incluido en 2009, entre la terna exclusiva de los destinos turísticos más atractivos del mundo, según la publicación portuguesa Fugas.

El Parque Nacional Natural Corales del Rosario - Islas del Rosario- incluye la plataforma submarina y las barreras coralinas de los archipiélagos de Nuestra Señora Del Rosario y de San Bernardo, y las islas de Tesoro, Barú, Múcura y Maravilla.

El Rosario tecnicolor, en el que se mezclan las tonalidades celestes de un horizonte azul, naranja, rojo, blanco, amarillo y violeta, tiene una extensión de 120.000 hectáreas, desde la línea de marea más alta hasta los 50 metros de profundidad en los que se entretejen los arrecifes.

Las lagunas costeras e interiores, los manglares, y los bosques secos tropicales, conviven en una sábana de arena blanca y fina, en complot con el oleaje de un mar iridiscente y diáfano, que deja ver claramente la magia de los ecosistemas marinos.

Ese es el paisaje intermitente que ofrecen las Islas del Rosario, paraíso acuático
que atrae a miles de visitantes anualmente, pues además de su riqueza ambiental reflejada en lugares como el Acuario –Oceanario Islas Del Rosario- ,cuenta con instalaciones y actividades turísticas de lujo, como hoteles, spas, cabañas, servicios de entretenimiento y deportes náuticos.

La entrada al paraíso oscila entre los 45.000 y los 105.000 pesos por persona, a veces más, dependiendo de la isla escogida y de los planes turísticos.

Nuestra Señora del Rosario

Las 27 islas, islotes y cayos que conforman este archipiélago, se encuentran a 50 Km de Cartagena, con una extensión individual de 20 hectáreas aproximadamente, exceptuando a Isla Grande, de 200 hectáreas y de enormes recursos naturales. Entre ellas se destacan por su actividad turística y su belleza, la Isla Del Encanto, Cocoliso, Isla Del Pirata, Media Naranja, Isla Palma, Isla del Sol y Paraíso Secreto.

Según los historiadores, no existen evidencias de asentamientos permanentes en estas islas hasta 1950, año en que pescadores de Barú decidieron asentarse en el archipiélago, para dedicarse a la pesca y la recolección de cocos. Su actividad turística inició en la década del setenta, con la llegada de familias prestantes de Cartagena y del interior del país, que construyeron sus casas de recreo e invirtieron allí, impulsando quizás, el reconocimiento del archipiélago como importante reserva natural, mediante su nomenclatura junto a otras islas aledañas, como Parque Nacional Natural Colombiano en 1979.

En la actualidad, las visitas al archipiélago y a las Islas del Rosario en general, constituyen uno de los sectores económicos de mayor crecimiento en el Distrito. Sólo en el año 2008, el archipiélago recibió 300.000 visitas aprox.

Algunos llegan a estas islas de arena blanca para relajarse, por entretenimiento. Para disfrutar del sol, la hermosura y la calidez de estas zonas insulares. Pero ellos sólo llegan a palpar un 20% de esa belleza. El resto está por dentro. Una visita al Oceanario en la isla de San Martín de Pajarales resulta, no más conveniente, que el buceo y el snorkell, para disfrutar de esa belleza coralina escondida en las entrañas del Mar Caribe.

Islas de San Bernardo

El archipiélago situado en las afueras del golfo de Morrosquillo, frente a Tolú, consta de 10 islas que, como las del Rosario, se encuentran sobre una plataforma coralina de gran belleza. Entre ellas están Tintipan, Múcura, Mangle, Cabruna, Salamanquilla, Ceycan y Pajarales, además de un islote artificial, llamado islote del Poblado, donde se reúne la mayor parte de la población de las islas. San Bernardo es ideal para la práctica de Surfing, buceo, velerismo y deportes extremos.

Barú: Invirtiendo en el Paraíso

La Isla de Barú es quizá la más cercana y polémica del distrito de Cartagena. Tiene una gran extensión a la que se puede acceder por tierra cruzando el Canal del Dique desde Pasacaballos -vía Mamonal-, o por ruta acuática.

En la isla existen tres poblaciones denominadas Santa Ana, Ararca y Barú, las cuales albergan diez mil habitantes. Su principal atractivo es Playa Blanca, una playa de aguas turquesa y arena blanca que extiende 3.5 km de hermosura.

El futuro de Barú está relacionado con el desarrollo turístico. En la actualidad la construcción y la negociación de predios está en auge, con la espera de la aprobación de un importante proyecto megaturístico, calificado como de siete estrellas, según el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.

El proyecto ambiciona la construcción de cuatro hoteles de 250 habitaciones, 2.000 villas y un campo de golf de 18 hoyos. Según Plata, la idea es que genere más de 350 millones de dólares anuales en divisas. En años anteriores se discutió sobre la creación de un puerto carbonífero allí mismo, propuesta abolida por sus repercusiones ambientales, que serían peores que las ocasionadas por los vertidos de aguas negras se que arrojan a la Bahía de Cartagena, y que se erradicaran, una vez funcione el Emisario Submarino.

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Los invito a que visiten esta evocación de paraíso terrenal, Las Islas Del Rosario, donde los corales, el mar, la brisa cadenciosa, la arena y la sal conspiran para hacernos pasar un instante de paz, alejados de la algarabía urbana.

Hágase la luz: el cambio en los mesones costeños

Mientras muchas novias sugieren entre sus regalos un horno microondas para ese nuevo hogar, algunas suegras se preocupan por ellas, otras por las partículas cancerígenas que su hijo recibirá, según señalan ciertas investigaciones, y las lenguas vespertinas en el Parque de Bolívar de Cartagena.

Lo cierto es que según el Departamento Nacional de Estadística (Dane – 2007), 6 de cada 10 hogares, y 8 de cada 10 restaurantes colombianos utilizan este electrodoméstico, que revolucionó los tiempos de cocción, descongelación y calor de los alimentos en una sociedad que cada vez consume más tiempo, y que opta por alimentos precocinados y de rápida cocción.

Así, desde los años 50, el servicio de energía penetró masivamente todos los sectores de la ciudad -pues estaba focalizado a la zona histórica y centro, y en determinados horarios-, acompañado de una invasión de artefactos tecnológicos en los hogares cartageneros y los mesones donde se cocina su magia.

“Durante mi infancia en Bruselas, no había un servicio de electricidad estable. Dormíamos sin las comodidades de hoy, sin abanico, aire, a veces sin luz por los racionamientos, acompañados por un toldo grande y por la cantidad de mosquitos inquietos”, cuenta Luis Felipe Cuesta, contemporáneo a la Segunda Guerra Mundial y fiel testigo de los cambios tecnológicos que sufrió la cocina de su madre por la llegada de la electricidad y sus artefactos cómplices en 1927 -reglamentada por la Junta Administradora de Empresas Municipales.

Hoy es bastante común encontrar, en cualquier morada modesta, por lo menos un televisor, un radio, una nevera, una licuadora, una lavadora, un computador, y muchos utensilios de cocina que se han transformado con el paso del tiempo, y que se consolidaron en la ciudad, en los años 70, con almacenes como el de Jacobo Gonzalez Pereira.

La metamorfosis en la cocina de Lucy y Jovi

Luis Cuesta tiene 61 años. Al igual que Jovita Rodríguez, vivió toda su vida en un barrio central de Cartagena, Bruselas, ubicado en el sector del Bosque. Continúan sus vidas en el mismo sector.

“Cuando estaba pequeño, recuerdo que Lucy, mi madre, cocinaba en hornilla”, la hornilla era una estructura de barro o de concreto que tenía una cavidad por la que se quemaba el carbón o la leña, y una rejilla superior en la que se ponían todas las ollas y cacerolas, “que se revolvían con un palote”, o cuchara larga y consistente de madera que llegaba hasta todas las distancias de la hornilla.

Alternamente se usaba el anafe, “similar a las parrillas que se usan en los asados de hoy”, comenta Jovita. “Después de la hornilla y el anafe, llegó la estufa de Kerosene a la casa, una estufa rústica de dos puestos con un tanque de gas que se suspendía, pero era demasiado peligroso”. Posteriormente incursionó en la cocina de su madre homónima, una estufa eléctrica “y una de esas Centrales, que aún hoy se conserva funcionando perfectamente”.

Los alimentos, sus preparaciones, y el modo de comercializarse también cambiaron con la consolidación de la energía y de los artefactos a su servicio.

Jovita recuerda haber tomado, por mucho tiempo, gaseosas calientes, al clima “a pesar de que existían neveras de palo, que eran parecidas a los enfriadores horizontales que tienen muchas de las tiendas de hoy, pero con un exterior de madera, patas de palo, una cubierta interna de zinc, y un orificio que dejaba salir el agua cuando el hielo se derretía”.

Sobre el hielo, Luis recuerda que un hombre y su carretilla llevaban a las nueve de la mañana, los bloques helados por todo Bruselas “provenientes ya sea de la fábrica de hielo de los Lequerica, que quedaba a la altura de lo que hoy es el Caribe Plaza, y posteriormente de la fábrica de Hielo Imperial, que funcionaba en lo que hoy es la entrada al Mercado de Bazurto”.

Para hacer helados, dice Jovita “había unas máquinas como especies de barril de madera, con una manigueta que revolvía a su interior todos sus ingredientes”. La leche, pieza fundamental de los helados, también tenía su modo de comercialización particular. “Primero se vendía la leche en cántaros, pero luego llegó en botellas de vidrio con tapas de aluminio, que resultaba más cómoda”.

Las harinas y los cereales no se conseguían preparados tal y como los conocen las generaciones recientes. “En algunas casas, sobretodo en pueblos, había que pilar el maíz, y el arroz, hacer las masas para arepas, bollos, y todos los derivados del maíz”. Tampoco se cocinaba con condimentos procesados “Usábamos achote, ají, tomate, cebolla y comino, todas las preparaciones eran naturales y sin tanto color artificial como sucede hoy día”, cuenta ella.

¿Y cómo hacían sin la licuadora? Sencillo parece. “Nos tocaba rayar la guayaba, la zanahoria, cualquier fruta consistente para sacar sus jugos, algo parecido al procedimiento que se sigue usando para extraer la leche de coco”.

Luis y Jovita vieron en sus hogares una evolución vertiginosa de artefactos. Hoy es común encontrar en muchas familias elementos como batidoras, abre latas y cuchillos eléctricos, trituradores y procesadores de alimentos, máquinas para hacer helados, cafeteras, hasta neveras inteligentes –sí, algunas con Internet-, para bolsillos más complacientes.

Lo han encontrado todo listo

En algo se parecen los señores Cuesta y Rodríguez, aparte de descartar de su cocina el uso del horno microondas, por considerar que le altera el sabor a las comidas y que puede producir cáncer.

Y es que ambos comieron “harta pobres”, “corronchos” y galletas negritas. Se bañaron con jabón de tierra, sin champú y moldearon sus cabellos con manteca o brillantina Moroline. Ambos hicieron del cuerpo en bacinillas y en letrinas. Lavaron también sus ropas en bateas y con rayos. Asistieron alguna vez al Teatro Myriam o al Padilla. Escucharon novelas en las radiolas o en los radios Phillips. Cual vecinos se conocieron en el 68, asistiendo a la casa de Dalia en Bruselas, para ver por televisión la llegada del Papa Pablo VI a Bogotá, y de allí surgiera la primera de esas miradas que perduran hoy en su matrimonio agitado por los cambios mundiales.

La tecnología les ha ahorrado tiempo en actividades que antes suponían largas jornadas, como la cocina. Sin embargo, muchos de sus contemporáneos se atreven a afirmar que "la comida en leña siempre sabrá mejor", como asiente el paladar de Jovita.

Los dos han sido fieles testigos del paso del tiempo no sólo en la cocina, sino en todo lo que ha configurado hasta hoy sus estilos de vida y el de sus hijos. Tendrá razón el señor Cuesta al afirmar que sus hijos y sus amigos “definitivamente lo han encontrado todo listo”.

Hard Rock Café: Cartagena se une a su lenguaje universal

Un cóctel de aficionados asegura haber visto a Michael Jackson por las calles de Cartagena. Después de un buen plato y un par de cervezas cómplices, algunos llegan a sentir su presencia en el Hard Rock Café de la Ciudad Antigua.*

Y en una especie de rito, le dan una vez más un último adiós al astro, mientras se retratan al lado del traje gris, testigo inmortal de su famoso Moonwalk, y se esparce en el ambiente la melodía de una traviesa Roxane de The Police o del Submarino Amarillo de los Beatles.

"Este lugar está lleno de buenas energías. Mick Jagger por un lado, Dylan, Jackson y Lennon por otro. La buena música, las reliquias, la comida americana, el ambiente rockero. Hacía falta un parche así en Cartagena", comenta Eduardo Chimá con sus lentes negros, su hamburguesa a la mitad, y el Rayo de Luz de Madonna de fondo, en el taburete de un balcón colonial que sale a la plaza de la Aduana.

Una chica de Converse y labio perforado retira su pedido, y lo invita a las noches de Karaoke del próximo jueves. Chimá, como centenares de aficionados, que anhelaron por años la apertura del segundo restaurante de este tipo en Colombia, regresaría a Hard Rock Café Cartagena, ese sitio impregnado de rock que seduce al turismo y a amantes locales del género, desde la inauguración de su atmósfera peculiar en diciembre de 2007.

"Hard Rock Café no es un restaurante temático, podemos decir que tenemos que ver con el rock, pero no solamente eso, sino que ya hacemos parte de la historia del rock en el mundo. Cualquier artista que haya tenido reconocimiento mundial alguna vez en su carrera, ha pasado por nosotros", comenta Sandhors Garzón, gerente de operaciones en Cartagena, mientras se reproduce Music Is My Aeroplane de Los Red Hot Chilli Peppers, en medio de la transmisión simultánea y en directo desde el Hard Rock Café de Orlando.

El lugar, ubicado en una casona de dos plantas frente a la Alcaldía de la ciudad, ofrece varios servicios.

Es bar. Cuenta con dos grandes barras de licor, en las que se puede disfrutar de un Huracán, la dulce y refrescante especialidad coctelera de la casa. Es restaurante. Su gastronomía es netamente americana, estilo Tex-Mex, cargada de platos gigantes como las Hamburguesas legendarias, que se pueden deleitar entre dos; las famosas alitas de Hard Rock o unas jugosas costillitas ahumadas. Además es museo. En sus murales viven íconos del rock como Elvis Presley y su camisa, Bon Jovi con sus guitarras, Megadeth con su chaqueta, Jimmy Hendrix con su collar, el pantalón de Richie Sambora, un chaleco de Jhon Lennon, y entre otras reliquias, el traje gris de Michael Jackson, que ha recibido por estos días más de una bendición.

Adicionalmente las instalaciones de Hard Rock Café Cartagena cuentan con un "Rock Shop" o tienda de artículos y souvenirs relacionados con la marca, un patio descubierto de estilo colonial, un salón principal en la segunda planta y una sala Vip.

Para comensales como Erika Villoria, que habitualmente asiste los Wingsdays en la noche, esos miércoles de rock en español y de 2 x 1 en Alitas, Hard Rock Café Cartagena es más que un bar, es más que un restaurante. Es totalmente una experiencia de vida, un "promotor de la cultura del rock en la ciudad, a la que le hacían falta espacios y puntos de encuentro".

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El propósito de Isaac Tigrett y Peter Morton se está cumpliendo. La expansión mundial de Hard Rock Café, ha roto las barreras y predisposiciones sociales que existían mucho antes de los 70, década en que fundaron su primer restaurante en Londres, con sus mensajes de unidad, igualdad e integración, en una capital donde la brecha social era inmensa.

Cartagena se ha unido a su causa. A esa integración universal por el bello lenguaje del rock.
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Mi cerveza está por los últimos mililitros. Se está acabando la lluvia púrpura de Prince. Prometo regresar el viernes a escuchar del buen rock en vivo. Evito despedirme de Michael, todo sea para que Jhon Lennon no se ponga celoso.

*Publirreportaje

Shakira y su pacto de lobos

La licantropía se ha apoderado hoy de sus caderas cadenciosas, aquellas que no mienten, y que han sido presa de boas, anfibios y mangostas.

En casi dos décadas de trayectoria artística, la cantautora barranquillera Shakira Mebarak, ha mantenido la conexión esotérica de una música que ha evolucionado al compás de unas especies animales, que del romanticismo con guitarras frenéticas, pantalones de cuero y sonidos árabes, la han llevado a lo ecléctico del sintetizador, a los sonidos electrónicos, al feminismo y a una lírica liberal protagonizada por su nuevo sencillo, y lo que parece ser su identidad transitoria, la “Loba”.

“Loba es la mujer de día y el animal de noche, es la mujer más carnal, la más libre y la más feliz. Si me sumerjo en la letra, creo que tiene que ver con las libertades individuales de la mujer de hoy, del hombre y el gay de este tiempo. Es poder concretar los deseos subconscientes, los que escondemos del mundo pero están ahí y sólo en este tiempo tenemos la oportunidad de reclamar”, compartió Shakira en entrevista con el diario El Tiempo en Bahamas, lugar donde reside.

She Wolf, versión anglosajona de Loba, fue una canción que se gestó en tiempo record con la colaboración de John Hill, quien produjo un álbum para la artista alternativa Santigold. “Estaba en el estudio de mal humor ese día, de repente vino la inspiración y me fui a una esquina y escribí la letra y la melodía en 10 minutos. La imagen de la loba estaba en mi cabeza, y cuando menos lo esperaba, estaba aullando y jadeando", declaró Shakira a Rolling Stones.

La versión en español y otros temas que irán incluidos en su próximo álbum, los compuso en compañía de Jorge Drexler, cantautor uruguayo ganador del Oscar por la canción “Al otro lado del río” de la cinta “Diarios de motocicleta”, cuya música dista del esquema electropop comercial que trae la barranquillera en su nueva producción discográfica. Es la primera vez que Shakira colabora con alguien en cuanto a las letras.

"El pop es un misterio para mí. Yo estuve para colaborar con una artista que sabe mucho más que yo en el área de conectar con grandes audiencias. Fue interesante, fui a trabajar como un colega, como un compositor en un disco que no es mío, con una estética que no es la mía y una manera de trabajar que no es la mía, pero con alguien que sabe bien lo que quiere.Estoy muy contento por haberlo hecho", declaraciones de Jorge Drexler para el diario Record, sobre su coautoría en el sencillo que se lanzó el pasado 31 de julio y cuyo videoclip fue dirigido por Jake Nava.

Del álbum coproducido por Pharrel Williams cuyo nombre tentativo sería “We’ll never know”, se sabe que "en todas las canciones hay sintetizador, pero también influencias de todas partes del mundo, como África, Medio Oriente, India e incluso de Colombia". Se rumora además la participación de Gustavo Cerati, Wyclef Jean, Will.I.Am, Calle 13 y Madonna. Su lanzamiento está previsto para mediados de octubre del año en curso.

Shakira es una “berraca”. A pesar que no reside en el país desde hace mucho tiempo, la talentosa artista de ascendencia libanesa, se ha convertido en un gran icono nacional, orgullo Caribe, ejemplo materializado para todos los soñadores que día a día se esfuerzan. Hoy es quizá la artista latinoamericana más influyente de su generación, no sólo por su incursión musical en otros idiomas, sino por su activismo social como embajadora de buena voluntad de la Unicef, que se destaca en fundaciones como Pies Descalzos.

Su carrera musical despegó desde el lanzamiento del álbum ¿Dónde están los ladrones? Desde allí, Shakira cuenta con cincuenta millones de copias vendidas en todo el mundo, dos premios Grammy, ocho Grammy Latinos, tres Billboard Music Awards, 12 Billboards Latinos, 16 MTV Awards y 12 MTV Latinos.

Shakira ha regresado más sensual, atrevida y agresiva luego de un receso musical desde sus fijaciones orales y su pacto de lobos. Algunos ya le están temiendo a la licántropa, esos que crecieron escuchando sus hermosas canciones de amor.